El gerente ganará dimensión cuando pierda tamaño relativo respecto de su equipo es una de las ideas base del liderazgo gerencial.
A tal fin y además de ser un factor de motivación, este estilo de conducción aporta adicionalmente un acercamiento intelectual entre el gerente y el equipo y propone una asociación para la resolución de los problemas.
Este acercamiento intelectual permite también al gerente conocer más profundamente las capacidades de generación de ideas y de resolución de problemas de cada integrante del equipo.
Este estilo también provoca la sana competencia intelectual entre los integrantes del equipo para el caso de que se presenten más de una idea para la resolución de un problema.
En esa competencia intelectual es muy importante la moderación del debate que lleve a cabo el gerente en donde deberá observar las siguientes reglas:
a. No tomar parte inicialmente por ninguna propuesta.
b. Alentar la generación de ideas y permitiendo a su vez el libre proceso de su argumentación.
c. Ayudar a mejorar las ideas originales, haciendo aportes positivos y criticando adecuadamente cuando los caminos argumentales no son los correctos.
d. Si en la competencia argumental de ideas, el gerente presentara la suya, deberá asegurarse de que la misma compita en las mismas condiciones de igualdad que las restantes. Sólo observando esta condición es que el sano debate de ideas será efectivamente motivante y forjará un equipo intelectualmente independiente. Caso contrario forjará un equipo de obsecuentes que se sentirán atraídos por apoyar siempre la idea del gerente.
Una ventaja adicional que genera este estilo de conducción participativo es que de imponerse la idea de un integrante del equipo, éste llevará adelante su implementación con una fuerza y decisión sumamente positiva, dado que es su idea la que ha prevalecido.
A los efectos de lograr las actitudes positivas antes comentadas, recomiendo algunos “sanos trucos” para potenciar este factor motivante:
a. En el caso de que en la confrontación de ideas se enfrenten una del gerente y otra del equipo, y ambas tienen fundamentos válidos, intentar que prevalezca la del equipo. Es decir que el gerente se deberá “dejar ganar” lo cual además del factor motivante antes comentado enviará un mensaje claro al equipo: “Tenemos un gerente con amplitud de criterio y con estilo democrático”.
b. En el caso de que en la discusión de ideas no surja claramente el “dueño” original de la idea, dado que todos estaban discutiendo y buscando una solución, el gerente nunca deberá “adueñarse” de la idea, aunque realmente fuese el dueño, deberá ceder ese derecho de propiedad al equipo a los efectos de obtener los beneficios intangibles de que el equipo se sienta actor protagónico y no de reparto. En contraposición a esta recomendación, en ningún caso el gerente deberá actuar como “un ladrón de medallas” es decir que nunca deberá apoderarse de una idea surgida desde el equipo.
c. Si la idea emergente del equipo fuera necesario presentarla a un nivel superior, hacer que el rol protagónico de la presentación sea llevado a cabo por los integrantes de equipo. Es probable que los seleccionados para defender la idea estén temerosos ante el desafío de exponer frente al Jefe de su Jefe. En este caso el gerente deberá respaldar y dar fuerza anímica para enfrentar este desafío y si fuera necesario advertir a su propio Jefe sobre lo que está haciendo con su equipo y pedirle su colaboración.
En síntesis con este estilo de liderazgo gerencial, el gerente pretende un equipo protagonista en donde se esfuerza para que la visibilidad del equipo sea la mayor posible, logrando el gerente visibilidad propia en forma indirecta a través de su equipo y no sólo por su gestión individual.
En otras palabras, el gerente ganará dimensión cuando pierda tamaño relativo respecto de su equipo.
La visibilidad del gerente en este caso se dará por la dimensión de su equipo y será reconocido por formar un equipo altamente eficiente.
Estos comportamientos diferenciales del gerente frente a su equipo lo consolidarán como líder y motivará a su equipo, tejiendo de esta forma una relación de cohesión intelectual y moral muy fuerte, con lo que forjará además una lealtad muy fuerte del equipo hacia su líder.
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